China quiere una policía antidisturbios con robots y drones, y sin humanos
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Key Takeaways
- 1China quiere un nuevo modelo de represión estatal.
- 2En un estudio publicado este mes en la revista científica revisada por pares Command Control & Simulation, el investigador Du Bo y su equipo de la Universidad de Ingeniería de la Policía Armada Popular (PAP) proponen usar un enjambre autónomo de máquinas para sofocar disturbios urbanos sin enviar a un solo agente humano.
- 3Además de ser la materialización del peor escenario policial imaginable, el estudio propone un ejercicio táctico que claramente sitúa la acción en Taipéi, bautizada como 'Nueva Ciudad', durante un escenario de ocupación militar tras la reunificación de Taiwán.
- 4Esto supone una ruptura total con la tradición de la PAP, que históricamente ha dado prioridad al trabajo en equipo entre humanos y máquinas.
- 5Consultados por el diario hongkonés South China Morning Post, expertos en seguridad que no participaron en el estudio advierten de dos obstáculos claros.
China quiere un nuevo modelo de represión estatal. En un estudio publicado este mes en la revista científica revisada por pares Command Control & Simulation, el investigador Du Bo y su equipo de la Universidad de Ingeniería de la Policía Armada Popular (PAP) proponen usar un enjambre autónomo de máquinas para sofocar disturbios urbanos sin enviar a un solo agente humano. Además de ser la materialización del peor escenario policial imaginable, el estudio propone un ejercicio táctico que claramente sitúa la acción en Taipéi, bautizada como 'Nueva Ciudad', durante un escenario de ocupación militar tras la reunificación de Taiwán. Esto supone una ruptura total con la tradición de la PAP, que históricamente ha dado prioridad al trabajo en equipo entre humanos y máquinas. Consultados por el diario hongkonés South China Morning Post, expertos en seguridad que no participaron en el estudio advierten de dos obstáculos claros. Primero, la vulnerabilidad técnica de una red centralizada frente a hackeos o ataques de guerra electrónica. Segundo, el problema ético del reconocimiento de objetivos: una inteligencia artificial no puede distinguir de manera fiable a un instigador violento de un transeúnte asustado en el caos de una multitud, lo que podría acabar con máquinas atacando a civiles inocentes.
Espada voladora: el dron armado con cuchillas que mata y sigue su camino Jesús Díaz Capaz de alcanzar los 450 km/h, incorpora una cuchilla afilada para ataques cinéticos. Esta tecnología podría ser replicada fácilmente por grupos terroristas y criminales, lo que supone un nuevo desafío para los sistemas de defensa
Represión mecanizada La simulación describe un motín impulsado por 'potencias externas' mediante rumores, con el propósito de 'retrasar el proceso de unificación de la Fuerza Roja' (China). Una multitud se congrega en una plaza central para asaltar instalaciones gubernamentales clave. En este ejercicio de juego de guerra, la 'Fuerza Azul' representa a la disidencia (el gobierno de Taiwán) y la 'Fuerza Roja' responde desplegando barricadas repentinas y utilizando 'métodos de combate no tripulados e inteligentes' para llevar a cabo 'operaciones de control y mantenimiento de la estabilidad'. La intervención funciona en una secuencia de cuatro fases autónomas: reconocimiento, bloqueo, guerra cognitiva y arrestos. Todo el proceso está coordinado por un bucle de mando de inteligencia artificial que opera en tiempo real. Los humanos no pisan el terreno de conflicto. Los supervisores permanecen en ubicaciones remotas, estableciendo límites éticos en lugar de emitir órdenes tácticas, aunque la autorización final para los arrestos sigue siendo una decisión humana. Lejos de actuar como una turba mecánica, las unidades operan bajo una estricta 'división del trabajo' dentro de una red integrada. El sistema asigna roles orgánicos a cada máquina. Los drones aéreos actúan como los 'ojos' que escrutan a la masa, mientras que los módulos de guerra cognitiva asumen una doble función: sirven de 'voz' para bombardear la zona con mensajes y operan como el 'inhibidor' que asfixia las telecomunicaciones locales. En tierra, los vehículos forman el 'escudo', levantando una barrera física móvil. El remate de la operación recae sobre el 'puño', un escuadrón compuesto por drones blindados sin tripulación y perros robot equipados con redes y pistolas eléctricas para neutralizar selectivamente a agitadores previamente identificados.
Policías robot y humanos en China. (SCMP) El sistema completo opera más rápido que el tiempo de reacción humano. Un dron localiza a un cabecilla, avisa a la unidad cognitiva para que bloquee la señal de telefonía impidiendo la subida de vídeos, y dirige simultáneamente al equipo de arresto sobre el objetivo. Aislados de internet e incapaces de coordinar su respuesta, los líderes son capturados. El resto de los manifestantes acaba dispersándose por su cuenta sin llegar a enfrentarse físicamente a un solo soldado o policía. Hardware en la calle La base tecnológica de este plan ya rueda por las calles chinas. En zonas comerciales de Wenzhou, la empresa Logon Technology está probando el Rotunbot RT-G, un robot policial anfibio y esférico de 125 kilos capaz de perseguir delincuentes a gran velocidad. Esta máquina despliega gases lacrimógenos, bombas de humo, bocinas de alto decibelio, dispositivos acústicos y lanzaredes. El robot patrulla junto a policías de carne y hueso. A su vez, ciudades como Wuhu han desplegado la Intelligent Police Unit R001, un policía humanoide operativo las 24 horas que dirige el tráfico, levanta el brazo, hace sonar un silbato y reprende por voz a peatones infractores.
Un investigador del Ministerio de Seguridad Pública aseguró a The New York Times que estos sistemas reducirán las patrullas callejeras y pueden entrenarse para identificar objetos como pancartas de protesta. Según el NYT, hay empresas que colaboran con el Estado chino en regiones de minorías étnicas para implementar tecnología de reconocimiento de voz que comprende más de 200 dialectos locales con "fines de seguridad nacional". Todo esto se apoya en un sistema predictivo de enormes dimensiones. Según una investigación de la Universidad de Oxford, el equipo Kunpeng, de la Oficina de Seguridad Pública de Kunshan, ha desarrollado más de 220 modelos basados en una década de datos extraídos de plataformas como Police Cloud. Su sistema bloqueó un fraude de 500.000 yuanes en diez minutos, rastreó 87 cuentas vinculadas y propició nueve arrestos en tres días. Es un trabajo que normalmente le toma dos semanas a un equipo de cinco o seis personas. Estas alertas tempranas permiten a la policía recalibrar rápidamente el despliegue de fuerzas y reforzar patrullas en zonas de alto riesgo. El análisis masivo de datos abarca todo el país. En Hubei, los agentes utilizan modelos basados en DeepSeek para construir grandes bases de datos, mientras que en Xinjiang la plataforma IJOP marca automáticamente a individuos como 'sospechosos' por usar una VPN, tener demasiados hijos o llevar una cantidad inusual de combustible. Esas alertas algorítmicas sirven directamente como base para detenciones. En la 12ª Exposición Internacional de Equipos Policiales en Pekín, se mostraron sistemas de vigilancia con IA para monitorizar a usuarios de Telegram y VPN, así como cámaras corporales con reconocimiento facial conectadas a terminales con forma de smartphone. "Una vez que localizamos la posición del sospechoso, usamos el mapa que se muestra en la pantalla grande del sistema para marcar el área. Dentro de esa área, podemos identificar a los oficiales de policía equipados con radios y enviarlos a la escena para el arresto", explica un vendedor. Como recoge The News Lens, el software rastrea a 'agentes desestabilizadores' y señala que "la inteligencia artificial más la seguridad ha cambiado la defensa pasiva a la alerta anticipada activa", permitiendo una gestión del orden basada en "la alta visibilidad, la digitalización y la habilitación de inteligencia artificial". Además, nuevas patentes cruzan datos de micrófonos, cámaras e informes oficiales para predecir futuros incidentes antes de que estallen. Distopía es poco para el atropello a las libertades civiles y el abuso que sufren los ciudadanos chinos, que con la IA y los robots, solo irá a más.