La NASA lanzará la primera nave espacial propulsada por energía nuclear a Marte en 2028

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La NASA lanzará la primera nave espacial propulsada por energía nuclear a Marte en 2028

Key Takeaways

  • 1El presidente estadounidense Donald Trump ha puesto las bases de la "superioridad espacial americana" a golpe de orden ejecutiva; esto significa que la NASA tendrá que ponerse las pilas para ganar a China en la conquista de la Luna y Marte.
  • 2Para lograrlo, la agencia ha presentado una lista de objetivos muy ambiciosos.
  • 3Entre ellos está enviar un reactor nuclear al espacio, algo que ningún país ha logrado hacer de forma sostenida desde que la Unión Soviética experimentó con sus propios sistemas durante la Guerra Fría.
  • 4La propulsión nuclear espacial lleva décadas siendo la tecnología del futuro que nunca llega.
  • 5Las ventajas teóricas son enormes.

El presidente estadounidense Donald Trump ha puesto las bases de la "superioridad espacial americana" a golpe de orden ejecutiva; esto significa que la NASA tendrá que ponerse las pilas para ganar a China en la conquista de la Luna y Marte. Para lograrlo, la agencia ha presentado una lista de objetivos muy ambiciosos. Entre ellos está enviar un reactor nuclear al espacio, algo que ningún país ha logrado hacer de forma sostenida desde que la Unión Soviética experimentó con sus propios sistemas durante la Guerra Fría. La propulsión nuclear espacial lleva décadas siendo la tecnología del futuro que nunca llega. Las ventajas teóricas son enormes. Un reactor nuclear ofrece una densidad energética muy superior a los paneles solares o las baterías convencionales, lo que permite propulsar naves más rápido y con mayor eficiencia en misiones de larga distancia. El problema es que, históricamente, el salto del papel a la órbita nunca ha salido bien del todo. EEUU ha invertido más de 20.000 millones de dólares en más de una docena de programas de propulsión nuclear a lo largo de seis décadas. El único reactor estadounidense que llegó al espacio fue el SNAP-10A, en 1965, y duró exactamente 43 días antes de apagarse por un fallo en un componente no nuclear. Desde entonces, nada.

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Steve Sinacore, director ejecutivo del programa de energía de fisión superficial de la NASA, ha reconocido abiertamente el historial poco glorioso de la agencia. Su apuesta para romper el ciclo es, paradójicamente, la de reducir las ambiciones: "El alcance debe doblarse ante esta fecha límite", dijo. "Esta será la primera misión de una cadencia sostenida, no un caso aislado. Es una exploradora, no la nave definitiva". SR-1 Freedom Todas las esperanzas de la NASA para lograrlo están puestas en la SR-1 Freedom. Esta nave llevará un reactor de propulsión eléctrica nuclear, lo que significa que no mueve la nave directamente quemando combustible nuclear como lo haría un cohete convencional, sino que genera electricidad que alimenta unos propulsores iónicos avanzados.

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La diferencia es importante, ya que este método de propulsión espacial es más eficiente en consumo de combustible, aunque también más lento en la aceleración inicial. Es una "solución al 70%", diseñada para demostrar que la propulsión nuclear funciona en el espacio, no para ser la nave perfecta, admite el administrador de la NASA, Jared Isaacman. El SR-1 Freedom es un reactor de aproximadamente 20 kilovatios eléctricos (kWe) alimentado con HALEU, uranio de baja concentración pero de alta pureza, cubierto con un escudo de carburo de boro para proteger el resto de la nave de la radiación. El calor que genera el reactor se transforma en electricidad mediante un sistema de ciclo Brayton cerrado, el mismo principio termodinámico que usan algunas turbinas de gas terrestres. Esa electricidad alimenta un sistema de propulsión eléctrica de hasta 48 kW.

Concepto de nave de propulsión nuclear de la NASA. (NASA) Para gestionar el calor residual —uno de los grandes retos del diseño—, la nave contará con radiadores de composite y titanio, materiales ligeros pero capaces de disipar temperatura de forma eficiente en el vacío del espacio. El reactor se activará en las primeras 48 horas tras el lanzamiento, y la nave tardará aproximadamente un año en llegar a Marte. El diseño prioriza deliberadamente tecnología ya existente para no arriesgar el plazo. El reactor es prácticamente el único componente verdaderamente nuevo del sistema. La estrategia parece calcada del éxito del helicóptero Ingenuity marciano: demostrar el concepto primero, escalar después. La misión Skyfall La SR-1 Freedom no viajará sola. Su principal carga útil es Skyfall, un trío de helicópteros diseñados para explorar la superficie de Marte de forma autónoma. Nicola Fox, directora asociada del directorio de misiones científicas de la NASA, describió estos aparatos como "muy, muy similares en capacidad a Ingenuity", el helicóptero que realizó el primer vuelo propulsado en Marte en 2021 y completó 72 vuelos a lo largo de casi tres años.

No serán aparatos científicos de alto nivel, pero sí llevarán cámaras y radar de penetración del subsuelo. Su misión concreta, según Sinacore, es "explorar posibles zonas de aterrizaje para entender las pendientes y peligros para naves de escala humana, y también mapear y caracterizar el hielo subsuperficial para saber dónde están los depósitos de agua, su tamaño, profundidad y otras características relevantes". Es decir, preparar el terreno para que en el futuro lleguen humanos sin que la nave aterrice encima de una roca o, peor, de un lago de hielo oculto. La hoja de ruta es ambiciosa. Sinacore detalló que el desarrollo significativo de diseño y hardware comenzará en junio de 2026, el ensamblaje y pruebas de la nave tendrán lugar entre enero y octubre de 2028, y el lanzamiento está previsto para diciembre de ese mismo año, aprovechando la ventana orbital favorable entre la Tierra y Marte que se abre cada 26 meses aproximadamente. Si todo sale según lo previsto, SR-1 Freedom servirá de base para el Reactor Lunar-1, previsto para 2030, y eventualmente para reactores de escala de megavatios destinados a misiones humanas a Marte. "En la década de 2030 escalaremos y pasaremos a la producción", afirmó Sinacore. La luna, el siguiente paso En los planes nucleares de la NASA también está la Luna. La agencia ha presentado una hoja de ruta de tres fases para construir una base permanente en el polo sur lunar, con una inversión total superior a los 30.000 millones de dólares entre 2026 y 2036.

Una ilustración 3D de la base permanente mostrada en la presentación de la iniciativa 'Ignition'. (NASA) La energía nuclear es esencial en este plan porque las regiones de interés —incluyendo el fondo del cráter Shackleton, en zonas de sombra permanente donde se concentra el agua helada— nunca reciben luz solar directa. "Cualquier cosa que podamos hacer para no depender necesariamente de la energía solar y permitir que los activos obtengan calefacción y algo de energía será de oro para nuestra capacidad de avanzar", dice Carlos García-Galán, el español responsable del proyecto de la base lunar. Si SR-1 Freedom demuestra en 2028 que un reactor nuclear puede operar de forma fiable en el espacio interplanetario, allanará el camino hacia esa base lunar, y más adelante, a la presencia humana en Marte. Después de seis décadas de promesas incumplidas y con China acelerando en su programa nuclear, el margen para nuevos fracasos es inexistente.